María nace en un pueblecito de los Andes peruanos, cerca de Cuzco.

Es de familia muy humilde y su vida es dura. Ella sueña con un futuro mejor.

Su “oportunidad” llega cuando un conocido de la familia le ofrece un empleo

y la posibilidad de continuar sus estudios en Madre de Dios.

En Perú viven más de 30 millones de personas.

Alrededor de 7 millones de personas viven en la pobreza, es decir con menos de $2 al día.

La búsqueda de una vida mejor ha provocado una ola migratoria desde diferentes regiones del país hasta Madre de Dios. Su población se ha incrementado en un 396,5%.

Perú ocupa el sexto puesto como exportador mundial de oro. En Madre de Dios se vive la nueva “fiebre del oro”.

Madre de Dios es una zona de la Amazonía peruana

donde hay bastante trabajo gracias a la minería de oro.

Ilusionada con una vida mejor, Maria se marcha de casa con solo 12 años.

¡No sabe que la realidad es muy distinta de cómo imagina!

En 2012, la minería constituyó la principal actividad económica en Madre de Dios, generando riqueza para algunas personas y dejando vidas sin esperanza para la mayoría.

Este fenómeno viene acompañado de bandas dedicadas a la trata de personas, devasta la selva amazónica y contamina sus aguas con mercurio.

Muchas personas y sobre todo menores terminan siendo víctimas de las redes de trata con fines de explotación sexual (90%) y laboral (10%).

A la actividad ilegal minera le rodea el comercio de municiones, armas y drogas.

La población trabajadora vive en asentamientos a dos horas y media a pie de la carretera principal, sin policía y sin autoridad local alguna.

María ha sido engañada: el prometido empleo de camarera

está en realidad en un prostibar. La pequeña María,

sola, sin ayuda, es retenida para trabajar allí por la fuerza.

Al principio, se encarga de tareas como acarrear agua o lavar platos,

pero pronto la obligan también a prostituirse.

La minería no formal en Madre de Dios sirve de contexto para que se violen derechos y se cometan delitos como la trata de personas de niños, niñas y adolescentes.

Se sabe que son cientos de menores las víctimas de la trata, pero el contexto , la ilegalidad del negocio y las amenazas de las mafias hacen que sea imposible obtener un dato real.

Este fenómeno no es aislado, en el mundo más del 25% de las víctimas de trata son niños, niñas y adolescentes. Personas reclutadas, trasladadas y vendidas dentro o fuera de sus fronteras, con fines de explotación laboral o sexual.

El tiempo pasa rápido. Con solo 24 años, tras varios embarazos y abortos,

María ha envejecido prematuramente. Continúa trabajando en el prostibar,

pero muchos clientes prefieren ahora a otras niñas mucho más jóvenes que

llegaron después de María y están atrapadas en el mismo círculo vicioso.

En Madre de Dios el 90% de las víctimas de la trata tienen fines sexuales y el 10% fines de explotación laboral.

Las víctimas de trata de personas son más vulnerables y están más expuestas a padecer enfermedades como VIH-Sida, sífilis o tuberculosis.

Recuperar su vida y su libertad es muchas veces complicado por el estigma social que les acompañará siempre. Niñas que se convirtieron en mujeres, separadas de sus familias y engañadas. ¿Quién no desearía un futuro mejor?

Ayúdanos a conseguir que las niñas de Madre
de Dios sigan siendo niñas. Porque la infancia
es un tesoro con más quilates que el oro.

Di NO

a la trata

de seres humanos.